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Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto. Y he visto: Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos… Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos… Que los huesos del hombre los entierran con cuentos… Y el miedo del hombre Ha inventado todos los cuentos. Yo sé muy pocas cosas, es verdad. Pero me he dormido con todos los cuentos… Y sé todos los cuentos. LEON FELIPE (1884) TemasEnlaces |
Se muestran los artículos pertenecientes al tema reflexiones. A orilla del río Sambre![]()
El silencio de la mirada infante, adolece siempre de lo mismo, la falta de piedad como testigo. Algunos crecemos y nos vamos dulcificando o entregando a los quehaceres que pacifican nuestra mente que aquieta y no pregunta con la edad.
Otros sólo seguimos ateridos al silencio interrogante. En cada una de mis creaciones aparece la nada sin cautela del que adolece. El experto que entiende más de ocres dañados por el tiempo, de pinceladas lanzadas sin la magia de un encuentro, detrás de los óleos, se refugia para opinar. Nadie sabe que lo creado engulle al creador. Nadie sabe que sus traumas son la llave del arcón guardado en el fondo del río Sambre, en sus frías aguas. Nadie sabe, pero todos ocultan el acto de restarse el aliento a duelo con la vida. Los dueños de la crítica osan aparentar que conocen hasta las áreas más ocultas del artista, desconocida para él mismo, su hipocampo dañado, una vez más el dolor aterido.
El mundo informa que vi a mi madre flotando en el gélido curso fluvial. No es así, pero la idea me persigue todos estos años como pienso sucede con las balas sin alas a los infantes que nacieron de una guerra civil. Los ecos de las ausencias son las moscas que revolotean y atrapan la esencia de entes y objetos que coexistimos en el delirio de la vida. La moviola siempre decide parar la imagen en ese llanto, que no existió, que me arrebató el silencio interrogante y nadie, ni mi padre ya hastiado supo acallar su dolor. Entre telas multicolores y acericos fue mi padre quien me abrazó sin cariño, tan gélido como el Sambre aquella noche. Una obsoleta gabarra y su único ocupante fueron los testigos directos del vislumbre. Avanzó el barquero con gran habilidad, a pesar del flete repleto de minerales para verificar lo que no le sorprendió. Una camisa blanca flotaba sin pirueta alguna, se intuía un cuerpo inanimado debajo, calmo. La intención de aquel ser llegó a su objetivo. Descansó por fin Regina, pero a los demás nos persigue el fantasma del silencio interrogante.
En alguna ocasión opté por apartar el realismo mágico de mis obras y obviar el origen de Les Amants. Otros también lo hicieron por mí, aludiendo a los rostros ocultos por un sudario compartido. Un beso íntimo que transpira el raso en el envés de una vida que pudo ser. Algunos decidieron que las dos versiones del cuadro aluden a un autorretrato con mi amante, a espaldas de Georgette. Yo mismo di crédito a tales incongruencias, para no sufrir más el silencio interrogante.
Entre mi mano y el lienzo, la capilaridad de la esponja atrae el misterio.Y ahora me retiro, por cierto, no coloque mis reflexiones en cualquier foro. Saludos al resto de los cuenteros.
( Texto ganador en categoría de prosa en el reto celebrado en la web de http://loscuentos.net con motivo de sus 11 años de existencia, basado en el cuadro de Les amants de René Magritte y su relación con la web)
DE LA MUERTE![]()
“…Y a su despecho y maldiciendo al cielo, De ella apartó su mano Montemar, Y temerario alzándola su velo, Tirando de él la descubrió la faz. ¡Es su esposo!, los ecos retumbaron, ¡La esposa al fin que su consorte halló! Los espectros con júbilo gritaron: ¡Es el esposo de su eterno amor! Y ella entonces gritó: ¡Mi esposo! Y era (¡desengaño fatal!, ¡triste verdad!) Una sórdida, horrible calavera, La blanca dama del gallardo andar…” (El estudiante de salamanca, José de Espronceda) Dicen los conocedores del mundo feérico que La Mano Blanca es una fata cruel, de las pocas hadas malévolas que existen. Quien la roce apenas el cabello, morirá. Esa dama puede ser la muerte versionada en hada. El oráculo de las hadas da a entender que existe La Dama Oscura. La guardiana de los seres no natos, guarda las esperanzas embrionarias que todavía no sabemos que tenemos. Esa dama oscura es la que atraviesa con nosotros la noche de los finales y de la muerte. Nos enseña a rendirnos y camina a nuestro lado en la penumbra de la otra orilla hasta conseguir en el atisbo la llave de nuestro miedo. Es por eso que no nos vamos de la faz de la tierra, permanecemos adormecidos por miedo a encontrarnos en el purgatorio dantesco con la clave de la existencia. Quedarnos anclados en nuestro lamento no es la opción acertada, tal vez…pero no somos capaces de salir del laberinto. Mejor lo conocido aunque tedioso que lo desconocido tal vez maquiavélico, tal vez amoroso... Sutil la danza entre ambos colores, luz o ausencia de. La vida es la miscelánea de los matices grises, espectros que anhelan la chispa de los natos, a veces de los muertos en vida. Espectros que de forma subrepticia osan robar cuerpos donde subsistir por miedo a lo desconocido. No fluir en el ascenso del que hablan los profetas que no volvieron. Es condición humana, por ser consciente, el miedo. Decía el estoico Epícteto: “no hay que tener miedo de la pobreza ni del destierro, ni de la cárcel, ni de la muerte. De lo que hay que tener miedo es del propio miedo”. El mero hecho de morir, es un acto frío. El calor que te arropa en vida, por estar cerca de otros humanos, es un fútil ardid. La esencia del engaño es el fervor que nos arropa al vivir entre la supuesta multitud filantrópica. Al final del viaje sólo queda el temor, el silencio al partir, la soledad que alberga el tránsito hacia lo desconocido. Esa soledad no es más que el retiro. El desapego de las obsesiones innatas a cada uno de nosotros. En el funeral no se llora por el muerto, sino por el que se queda preso de sus ofuscaciones. Por uno mismo. Iolanthe © Dueño de tus actos![]() A quién madruga, Dios le ayuda.- Algún componente de la alta aristocracia o alto ejecutivo inventó tal frase. Aunque con los siglos que debe tener dicho refrán, sería el dueño de un castro feudal o similar el que dijo tal chorrada. Sí, un individuo que no sabe lo que es madrugar pero vive a costa de los que madrugan, ése lo inventó. El que madruga más bien piensa que no le ayuda ni Dios. Se levanta muy temprano para laburar, acaba la jornada y marcha a casa para dormir y después se levanta temprano para laburar y laburar hasta crujir. LO QUE MUEVE EL MUNDO ¿Os habéis preguntado alguna vez que es lo que mueve el mundo?Podríamos pensar en lo que se nos muestra en los medios de información día a día, ¿o deberíamos decir medios de desinformación? A aquellos que creen manejar los hilos del mundo local, les interesa desviar nuestra atención, para no cumplir nuestro cometido, el porqué un día del cielo, como semillas estelares, decidimos acudir aquí al servicio de nuestra querida Gaia, para traer un mensaje o una acción. ¿Qué es lo que mueve el mundo, el cosmos, el universo? El Amor. El amor es la fuente de la que bebe la luz, de la que beben todas las fuentes, es la unidad. El amor es universal, se amolda al dios que venera el hombre, a la madre, al amante, al amigo...La conciencia es retenida en el día a día, en el dios que nos atrapa, por el que renunciamos con vergüenza a amar desde la libertad, desde el goce, desde la emoción, por el que renunciamos a ser nosotros cuando nos aleja de la matriz que crearon los que nos manejan. El amor no se obtiene del azar, como algunos osan pensar, no se adquiere, ni es condicional, el amor es, se vive, se respira. Cuando actuamos por amor, desde el corazón, desde la compasión, recibimos maya duplicado, esa fuerza vital que aborda nuestro espíritu, nuestro cuerpo, inunda nuestro planeta con la lluvia de la ilusión, por expansión esa gracia abarca el cielo, la tierra, las estrellas y el universo. Es maya-amor-ilusión lo que mueve la existencia. Luz violeta para vuestros corazones YRB EL PRECIPICIO Loco que no desmemoriado, ni locuaz. Llaman loco al dueño de su vida. Exento de alegorías que recuerdan los surcos de la tierra labrada, de unas líneas, de unas calles que se cruzan para ocultarse en la rutina tras la verdad absoluta.
El abismo, el precipicio al que se asoma el loco con sus pertenencias al hombro, no es más que el vacío que alberga la angustia de no encontrar la dirección, el sentido, el lugar... Le acompaña un perro, confundo sabiduría y temor en su ladrido, aullido ahogado en el aliento del hastío.
El arcano sin número. Será la primera carta de la baraja. Será la última carta…pregúntaselo al mago del engaño. El tarot rellena las últimas páginas del periódico donde falsas rubias que se creen pitonisas, por la gracia de Satán, se anuncian para robarte el dinero.
El hombre sigue buscando, se lanzará al vacío del precipicio con sus míseras pertenencias, sin consentir ceder su quehacer al mundo, nefasto el momento de su llegada al pie del vacío. Somos virtuales, en las cartas me lo dijo aquella pitonisa y creemos que creamos, pero sólo somos sin existir.
La lucha acabó. Siento el viento en mis mejillas voy deprisa, me precipito en el llanto de la caída. Al abrir los ojos, vislumbro un perro que lame mi rostro. En su aliento respiro algo…eso era todo, perdí mi cayado allá arriba.
YRB
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