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<rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"><channel><title>iOlaNthE</title><link>http://iolanthe.blogia.com/</link><description><![CDATA[ Yo no sé muchas cosas, es verdad.<br />Digo tan sólo lo que he visto.<br />Y he visto:<br />Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos&amp;#8230;<br />Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos&amp;#8230;<br />Que los huesos del hombre los entierran con cuentos&amp;#8230;<br />Y el miedo del hombre<br />Ha inventado todos los cuentos.<br />Yo sé muy pocas cosas, es verdad.<br />Pero me he dormido con todos los cuentos&amp;#8230;<br />Y sé todos los cuentos.<br /><br />LEON FELIPE (1884)<br /> 
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<title>NOS VIGILAN...</title>
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	<pubDate>Fri,  7 Dec 2007 03:12:00 -0600</pubDate>
<category>humorirónico</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://iolanthe.blogia.com/upload/20071207031248-duende.jpeg"  class="center" alt="20071207031248-duende.jpeg" /><p><span style="color: #800000;"><font size="3"><font face="andale mono,times">Surgió una luz verde, vaporosa, como el calor que asciende del suelo cuando respira la Tierra. Debajo de la luz crecía un ser por momentos. Una criatura sin cabida en cualquier lugar que no fuera en el que nos hallamos, la que cuenta y ustedes los que escuchan. Se preguntarán dónde se fueron sin marcharse de sus casas. Cuando alguien mueve las páginas de un libro, mueve los hilos de la imaginación y ahora es lo que cuenta: su ritmo al leer. Tras la explicación de la que cuenta, una servidora, seguiré con la criatura que los momentos de crecida le ayudaron a esperar nuestro retraso, por tantas explicaciones en este lío de ustedes y yo, la que cuenta, obviamente. La criatura que surgió de la luz verde, vaporosa tenía ídem color. Sin tinturas, era así de forma natural si podemos llamar natural a lo que en este mundo sería considerado sobrenatural. Las hojas de los árboles cuando no están secas y la hierba, cuando no está seca, son de color verde. Dicho color que no sé definir de otra forma, porque si fuera rojo se diría corinto o tal vez magenta, depende de la tonalidad. Lo llamo verde al verde que poco más puedo decir si es verde manzana, verde oscuro o verde monte, pero siempre con el sustantivo del color delante para no llevar a equivocaciones. Tras las explicaciones nos demoramos con el tamaño que alcanzó el ser, podría tratarse de la planta de las alcachofas, pero esas tienen algo de morado, así que pensemos en una acelga, aunque tienen algo de blanco, pues pensemos en un geranio que todavía no floreció y nos inunda el olor de sus hojas al movimiento tras la brisa, también ésta vaporosa. Espero que cuando la criatura hable, si tuviera cuerdas vocales, no nos eche de éste, su espacio que todavía no hemos sabido definir porque aquí vino usted con las zapatillas de casa y yo, la que cuenta, sin brújula o lo que sería más moderno sin un navegador por satélite, que las tecnologías también se impusieron de moda en estos cuentos, supuestos llenos de fantasía. De momento los sms los dejaremos a un lado hasta que el ser, que podría ser la cebada ya espigada decida hacer uso de la dicha tecnología humana.<br />Este lugar, el que nos ocupa parece frío, no parece sano, parece que no parece no obstante pensaremos que es un habitáculo, demos crédito a la ausencia de agorafobia y seamos los que no tenemos miedo de saber que este espacio no es más que parte del universo. Mejor lean a Isaac Asimov si quieren que les formen en esos conocimientos del saber científico. Es posible que ustedes se confundieran debido a la inminente presbicia y tomaron un libro de la repisa de arriba y tomaron el libro equivocado, vayan haciéndose a la idea. Sólo digo, que es una posibilidad, perdón por mi osadía. Prosigamos con lo verde, el ser y lo que no existe porque entonces nos engulle el tedio y hubiesen ustedes preferido no toparse con la verborrea, de la que cuenta, que ya nos empieza a resultar cargante, y lo digo yo que obviamente y si han seguido esta locura de texto desde el principio, es la que os habla. Ya tenemos el roce suficiente para dejar el ustedes e iniciar el tuteo en esta larga paranoia, de la que podéis salir con un plafff&amp;hellip; un solo plafff. Pensarlo ahora que estáis en el principio de la historia, que todavía no sabemos de donde viene ni a donde va.<br /><br />Deberemos ser valientes porque el ser se acerca a nosotros y no sabemos que perspectivas de vida tiene ese brote verde y si nos contagiará algo de su planeta, bueno de su espacio que no sabemos si se pudiera tratar de un alienígena. Entonces ya nos podríamos hacer una idea del tipo de historia, una de ciencia ficción, claramente. Pero, sólo pero, si el ser vino de dentro de la tierra, de algún hueco de alguna rupícola o bien nunca se fue sino que estuvo siempre en el habitáculo que bien podía ser un bosque, entonces hablaremos de un cuento de fantasía, novela o enciclopedia a este paso con brotes que corretean en las repisas de su librería y que nos esconden las zapatillas. Perdonar que se me fue el tuteo, ahora lo revierto en cordialidad con ese duende frondoso. Perdonar mi acusada miopía no traje gafas y no hay nada más absurdo que hacer una descripción sin vislumbrar lo que se deja entrever. Con vuestra inminente presbicia y mi ya holgada miopía debemos hacer un pacto si no deseamos se nos pegue la enfermedad que porta el ser. En que historia pandémica acabo de meteros sin venir a cuento, el cuento del ser verde no es mucoso pero mi hipocondría torna ahora al marrón de las hojas secas con el matiz morado de las berenjenas, digo de las alcachofas.<br />El ser verde se enfadó, ya no es vaporosa su luz, es opaca, pero dice no conocer a francisca. Perdón, chiste flojo y no es momento de gracias que aquí anda to dios enfadado por no saber hacia dónde se dirige esta historia. Ni yo misma, ni ustedes tuteados, ni el ser opaco que torna a verde oscuro.<br />Alguien le dijo al ser, ahora sólo traduzco lo que me comenta el duende vaporoso, sin literaturas ni opulencias, porque el lenguaje de un verde ser no se traduce como el chino o el finlandés. Los signos de interrogación, es decir, las preguntas y exclamaciones quedan reflejadas es gestos infantiles. Me dice el duende que pedalee, entonces entiendo que eso debe ser algo así como que me vaya de paseo, tanto aquí como en el resto del universo. Dice, ahora ya más calmado tras el inciso de varias páginas, que viene en son de paz, que clama al rey de los yerbajos para que nos engullan a vosotros y a mí, que con tanto querer saber ya hicimos que desatendiera el bicho verde sus obligaciones. Ahora me acaba de llamar gusano, eso lo traduzco también para hacer constar su falta de respeto, pues si le llamé bicho fue por desconocimiento de su nombre y no saber tutearle como a los que vinieron en pijama de sus casas.<br /><br />Me llamo Andresito Pérez Núñez pa servirle a usted y a mi patrona la virgen de los dolores que nos ampare en este mundo diosito se lo pido... <br /><br />Allí estaba aquel ser de color ya descrito de mil maneras, no era duende ni era bicho, ni usaba yerbajos, con o sin oficio ni beneficio se puso firme aquel ser. Y tenía cara de ser buena persona pero tan verde que no daba confianza, y su dialecto acompañado de modismos, que parecía salido de un anuncio de taquitos o burritos.<br /><br />Me llamo Andresito Pérez Núñez y vengo de una galaxia cercana, sacrosanta galaxia, amorosos todos y oradores de la patria de nuestros ancestros que motivan la existencia de todos los nopalitos que habitamos allí...<br /><br />Ahora no había quién le parase al ser, apodado Andresito, digo si el topónimo sería nopalito, nopalí, nopero o chumbera.<br /><br />Me llamo Andresito Pérez Núñez (cargante el tipo sin duda) y no soy sordo porque en nuestra galaxia no existen los defectos, la genética se controla mediante clonación, así que más respeto por parte de la señora tostón que es la que cuenta y ustedes los que escuchan ahora les llegó el momento de escuchar al personaje y no a la narradora que hasta este momento no dijo nada y sólo mostró su daltonismo exacerbado tal vez por la edad.<br /><br />¡Rediez! Intransigencia la de este salvaje camaleónico extraterrestre, que si saben de genética y son perfectos en cuanto a salud, creo que son cretinos y no lo digo sólo por sus modales sino también por el aspecto más de Las Urdes de antaño, que de una galaxia inteligente, y además muy religiosa. Eso huele a publicidad camuflada de algún evangelista extraviado. Tal vez los haya mandado el Bush para cometer algún nuevo atentado mientras nos despita la CIA con sus ardides.<br /><br />Menos lobos señora pinche narradora, yo Soy Andresito...<br /><br />Ya hijo, tómate una gaseosa y nos dejas descansar un rato porque entre mi daltonismo y tu manía de repetir el nombre creo se nos acaba el tiempo, el cuento y quién sabe si las ganas de contar o llega la hora de almorzar.Y por qué no, practicamos los que escuchan y la narradora, el canibalismo porque total los vegetarianos ni lo notarían. Distinguir una acelga de otra parlante no tiene mucho misterio, sólo si ésta última fuera portadora de una bomba y entonces se declara la invasión de estos andresitos cantamañanas perfectísimos, empaquetados en packs de seis. A buen precio, oiga señora y calentitos...<br /><br />La señora narradora es una demente, no lo dice Andresito Pérez, lo dice también la comandancia de mi galaxia y de hecho venimos a advertirles que esta narradora, tal vez humana y demente, tal vez un burrito camuflado, es peligrosa. Por eso decidimos rescatarles de esta tediosa lectura, se equivocaron efectivamente de estantería. Las novelas de ficción son más arriba, este cuento que no debió estar en sus casas, no es más que un boceto de lo que un día podría ser las telarañas de la mente demente de la que escribe. Y esperamos que ustedes...<br /><br />No les hables de ustedes que casi desde el inicio de este preciado cuento, nos tuteamos, ¡osobuco! que ya ni respeto tengo en mi propio rincón.<br /><br />Y esperamos, en primera persona Andresito Pérez y la sacrosanta galaxia de la que venimos, amorosos y oradores todos, esta mujer no les haya importunado mucho. Somos el nuevo servicio de espionaje de la nueva inquisición intergaláctica y estamos haciendo nuestro trabajo. Ahora les damos las gracias, disculpen y traten de apartarse de tan barroca lectura que ni para dormir les servirá.<br /><br /><br /><br />Sería una osadía, señor lector, ya sin tuteos, que escriba una historia en la que rescatan a una pobre mujer que quería escribir, de las fauces de un dragón apodado Santiaguito Ramirez pa comerles a ustedes y al que le acompañe...<br /><br />Y si no, den recuerdos a los otros lectores y recen por mí tres avemarías, porque entre el punto de cruz y rezar en esta rudimentaria celda, prefiero que me venga la fe por si acaso en última instancia se pudieran apiadar de una servidora.<br /><br />Mil gracias por adelantado.</font></font></span></p>	
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<title>SUBE LA MAREA</title>
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		<description>Juan recordó a Andrés, en aquellas excursiones nocturnas, más bien escapadas en una triste adolescencia, ese pequeño púber le contaba historias que escuchaba a su hermano mayor. Con la misma sorpresa Juan escuchaba ...</description><comments>http://iolanthe.blogia.com/2007/063001-sube-la-marea.php#comments</comments>
	<pubDate>Sat, 30 Jun 2007 04:39:00 -0500</pubDate>
<category>erótico-místico</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://iolanthe.blogia.com/upload/20070630043712-marina.jpg"  class="center" alt="20070630043712-marina.jpg" /><br /><br /><strong><font size="3"><em><font face="verdana,geneva"><font color="#000066">Juan recordó a Andrés, en aquellas excursiones nocturnas, más bien escapadas en una triste adolescencia, ese pequeño púber le contaba historias que escuchaba a su hermano mayor. Con la misma sorpresa Juan escuchaba aquellas historias en boca de Andresito y las mantuvo activas en su mente hasta bien avanzada dicha adolescencia, etapa al final no tan triste tras obtener aquel regalo tan anhelado. Juan, inmerso en el autoplacer en las solitarias noches de sus 13 años, eyaculaba pensando si las mujeres harían lo mismo. No se refería a la autocomplacencia, que eso ya sabía que lo practicaban las menos mojigatas, si no a la existencia de la eyaculación femenina. Tanto le obsesionó el tema que en la biblioteca se ocultaba en las últimas estanterías carcomidas a las que la bibliotecaria nunca se acercaba por los estornudos que le suscitaba el penetrante serrín de los estantes. Por fin, en un antiguo libro de los quehaceres del sexo camuflado en las tapas de un atlas de anatomía, pudo leer y releer y memorizar que algunas mujeres, tan sólo algunas eyaculaban. Esas mujeres llegaban al clímax con una gran excitación y expulsaban flujos que salían de su uretra tal como el que orina con intensidad tras la ingesta de cantidades ingentes de líquido o la mujer que rompe aguas en el parto, o cuando en las angostas calles medievales arrojaban agua al grito de "agua va". Parece que no era común ni habitual, pero existía. Y Juan se maravilló con aquella quimera como si fuera el alquimista, en este caso tras la búsqueda del líquido del placer femenino, sin preciosos metales, sólo el líquido del goce de la diosa. Tuvo encuentros y más encuentros con muchachas ávidas del goce a las que siempre dejaba extasiadas. Pero Juan no quedaba contento, ninguna de ellas empapaba las sábanas y mucho menos toallas como leía una y otra vez en manuales de sexólogos experimentados. Todo era mentira, la eyaculación femenina no existía. <br /><br />Ahora Juan recuerda aquellos momentos amateur, aquellos instantes ansiosos previos al clímax de la fémina con nostalgia, escenas tiernas que le dejan buen sabor de boca.<br />No le compadezcan a Juan porque al fin el destino le ayudó a descubrir su ansiada espera tras la angustiada búsqueda en alcobas. <br /><br />No he dicho que Juan mantuviera una relación con su quimera, sólo pudo corroborarlo gracias a la obstinada perseverancia a lo James Stewart en La ventana indiscreta. Juan era un auténtico mirón, no podía evitar soñar con lo que otros hacían en sus casas hasta bien avanzada la madurez, digamos que siempre lo fue, pero eso lo proseguiremos en otra historia. La habitación de enfrente, de un patio interior en el mismo edificio correspondía a una diminuta mujer que con el tiempo y los anteojos pudo comprobar que se trataba de una oriental. No sabía si china, japonesa o vietnamita porque la horizontalidad de los rabillos del ojo era un detalle que se le escapaba. No obstante, el cabello oscuro, la tez pálida y aquellos pechos aniñados con un pubis imberbe, se habían declarado como una lolita asiática. No entraba en sus fantasías eróticas una Madame Butterfly, pero no obstante aquella mujer tenía una vida solitaria y sin embargo una actividad sexual acelerada. Alguna vez Juan, dentro de su monotonía intento satisfacerse así mismo mientras la contemplaba con suma atención, pero vislumbraba aquella muchacha como un animal curioso. Una ventana convertida en televisor en la que emitían esa y todas las noches un documental sobre la vida sexual en la intimidad femenina. Y Juan miraba. Sus amigos le llamaban al teléfono una y otra vez para ir al cine, tomar copas, salir de viaje... Pero él se excusaba con mil dolores, porque sólo deseaba perecer delante de la ventana contemplando ya con obcecación aquella geisha hábil y diminuta.<br />La muchacha hacía siempre el mismo ritual con exactitud. Era una dama fetichista, con una casa llena de espejos por lo que se podría intuir cierto narcisismo que no era tal. La muchacha usaba los espejos como freno del avance de algo que no debo revelar en este párrafo. Y Juan miraba maravillado el evento. Aquella niña se colocaba en la cama tumbada y con las piernas abiertas y flexionadas, por supuesto que no hay que explicar que estaba desnuda. Exceptuando una cadena entorno a la cintura que portaba a su vez otra cadena más fina de la que colgaban tres bolas plateadas y al parecer ligeras por el manejo que tenía la muchacha con ellas, aunque bien podría ser del propio uso. Colocaba un espejo frente a ella y otros dos espejos laterales apoyados sobre la cama. Gracias que no se le ocurrió nunca colocar uno en el piecero de la cama donde colocaba su cabecita, si no Juan no habría descubierto nunca el motivo de su propia existencia.<br />El balanceo de las bolas plateadas se reflejaba en las aristas de los cristales, el espectro del goce, sutil juego. Juan miraba sin pudor, con las luces encendidas y la cena en la mesa, al borde de la ventana. El vouyer formaba parte del juego, Juan era imprescindible cuando se levantaba el telón. Las convulsiones llegaban, el balanceo inicial se transmitía como onda a la pelvis de la chinita y de ahí sus senos tenían un pequeño vaivén acorde al tamaño, estimulante para Juan. Sólo sentía el jadeo de sus labios, de todos los labios que tenía la asiática. Jadeo mudo, sonido imperceptible para cualquiera que no estuviera en la ventana de Juan. Y tras contornearse la hembra durante dilatados minutos, dilatadas también otras partes que no son del tiempo, Juan disfrutaba.<br />Se acercaba el momento, él lo sabía, juega con ventaja con los otros mirones cómplices que somos nosotros. Llegó al clímax, a ese momento que Juan nunca vivió de cerca y con ese espacio entre tendederos y cristales pudo contemplar tantas veces. Se inundaron las sábanas, el colchón, los espejos, el piso. Era una subida de marea con la llegada de la noche, con la venida de una hembra. Ese acto reconfortaba a Juan casi todos los días y aunque anhelaba tal quimera conseguida en la distancia, siempre sería el oculto cómplice. Nunca se atrevería a ir al descansillo del aposento de la oriental para ser partícipe entre los espejos del evento. Ahora se planteaba Juan si esa dama era virgen, si alguna vez algún osado muchacho colocó su cuerpo entre los espejos sin saber cuál era el juego. Pero la dama era una mujer cándida y tranquila que a pesar de lo orquestado por las noches, nunca podría hacer mal alguno. Era pura sin duda alguna y así sería. Juan quería preservar su vida y por eso no se acercó nunca a la asiática, pero de alguna forma sólo vivía para contemplarla, allí también hallaba su muerte, todos los días un poco.<br /><br /></font></font></em><em><font face="verdana,geneva"><font color="#000066">YRB</font></font></em></font></strong><font size="5"><em><font face="verdana,geneva"><font color="#000066"><br /></font></font></em></font><em><font face="verdana,geneva"><font color="#000066"><br /></font></font></em><font face="verdana,geneva"><font color="#000066"><br /></font></font><font color="#000066"><br /></font><font face="book antiqua,palatino"><font color="#000066"><br /></font></font><font color="#000066"><br /></font><br />	
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<title>La Siesta</title>
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		<description>Posesión es el término cuando de lejos se contemplan al alza dos cuerpos que balancean sus brazos, caderas, cuellos y sexos de un lado a otro del suelo, la cama, la mesa, el sillón&amp;hellip; Perpetuaron el nido al dormitar en el ha...</description><comments>http://iolanthe.blogia.com/2006/110201-la-siesta.php#comments</comments>
	<pubDate>Thu,  2 Nov 2006 23:44:00 -0600</pubDate>
<category>erótico-místico</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://iolanthe.blogia.com/upload/20061103212135-16-400.jpg"  class="centerenm" alt="20061103212135-16-400.jpg" />Posesión es el término cuando de lejos se contemplan al alza dos cuerpos que balancean sus brazos, caderas, cuellos y sexos de un lado a otro del suelo, la cama, la mesa, el sillón&amp;hellip; Perpetuaron el nido al dormitar en el hastío de las horas de una tarde templada y somnolienta. El calor era candor, evocación del olor a deseo. Se juntan los márgenes que ocultan lo perpetuo de su anhelo, una vez más sin darse cuenta yacen, cohabitan bajo las sábanas. No dicen nada sólo ríen y exhalan de nuevo el candor que esta vez llegó envuelto en salazón, huelen la mar que vieron hace unos meses, donde la pasión perdura en sus cuerpos una noche, y otra y otra más&amp;hellip; Las manos del hombre poseen ojos que gozan al ver el goce de la hembra. Sutil la esencia de los fluidos que palpa y que saborea con esos tentáculos que posee aquel ser. No atañen los suspiros a otros individuos, sus lamentos ora dulces ora desesperados se mezclan con el tedio en pocos segundos, con el encuentro en otros tantos y se mezclan con recuerdos de otros tiempos de dolor. Ahora el silencio para la libido, ahuyenta el candor protagonista, los fluidos se recogen en el lar. Trae el aroma del recuerdo el odio al que se aferran los cuerpos cuando el uno no entiende al otro y pretende cambiar su manera de sentir. El encanto de la velada se pierde, los ánimos se lastiman sin más defensa que unos cuerpos con fluidos estancados y dónde ponerlos&amp;hellip; en un papel, en una toalla con fómites de otros lamentos, de otros días en otros tiempos. Parten los cuerpos para sendos habitáculos ahora inquietos por saber si el final llegó, si sólo es otra llamada de atención en la falta del juego, en la desilusión. Al cruzarse en medio de la nada, los cuerpos rezuman pasión, a pesar de tanto tiempo se llaman, es más su cariño, su atracción que el poder de la mente locuaz que los divide, que divisa satisfecha la fisura de sus tantos coitos taciturnos y deseados en sus vidas ya una. Han caído en la trampa de nuevo, alguien infeliz les susurró un día que la pasión se pierde, que las vidas se separan, ley de vida es buscar la muerte en la soledad no compartida. Sus miradas se cruzan, de nuevo fluyen las sonrisas dejan atrás los prejuicios adquiridos de las mentes desgastadas de los conocidos desconocidos. Se empapan ya en el sudor de las cobijas, vuelve la mar a sus oídos&amp;hellip; <br /><br /><br />iolanthe © YRB<br /><br /><br />	
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</item><item>
<title>DE LA MUERTE</title>
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		<description>   &amp;ldquo;&amp;hellip;Y a su despecho y maldiciendo al cielo,De ella apartó su mano Montemar,Y temerario alzándola  su velo,Tirando de él la descubrió la faz.¡Es su esposo!, los ecos retumbaron,¡La e...</description><comments>http://iolanthe.blogia.com/2006/042601-de-la-muerte.php#comments</comments>
	<pubDate>Wed, 26 Apr 2006 17:46:00 -0500</pubDate>
<category>reflexiones</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://iolanthe.blogia.com/upload/20060426174639-estatua-20arrodillada.jpg"  class="center" alt="20060426174639-estatua-20arrodillada.jpg" /><span><p><span><font face="Times New Roman" size="3">  </font></span></p><p><font size="3"><font face="Times New Roman"><span> </span>&amp;ldquo;&amp;hellip;Y a su despecho y maldiciendo al cielo,</font></font></p><p><font face="Times New Roman" size="3">De ella apartó su mano Montemar,</font></p><p><font face="Times New Roman" size="3">Y temerario alzándola <span> </span>su velo,</font></p><p><font face="Times New Roman" size="3">Tirando de él la descubrió la faz.</font></p><p><font face="Times New Roman" size="3">¡Es su esposo!, los ecos retumbaron,</font></p><p><font face="Times New Roman" size="3">¡La esposa al fin que su consorte halló!</font></p><p><font face="Times New Roman" size="3">Los espectros con júbilo gritaron:</font></p><p><font face="Times New Roman" size="3">¡Es el esposo de su eterno amor!</font></p><p><font face="Times New Roman" size="3">Y ella entonces gritó: ¡Mi esposo! Y era</font></p><p><font face="Times New Roman" size="3">(¡desengaño fatal!, ¡triste verdad!)</font></p><p><font face="Times New Roman" size="3">Una sórdida, horrible calavera,</font></p><p><font face="Times New Roman" size="3">La blanca dama del gallardo andar&amp;hellip;&amp;rdquo;</font></p><p><font face="Times New Roman" size="3">(El estudiante de salamanca, José de Espronceda)</font><span> </span></p><p><font face="Times New Roman" size="3">Dicen los conocedores del mundo feérico que <span> </span>La Mano Blanca es una fata cruel, de las pocas hadas malévolas que existen. Quien la roce apenas el cabello, morirá. Esa dama puede ser la muerte versionada en hada.<span>  </span>El oráculo de las hadas da a entender que existe La Dama Oscura. La guardiana de los seres no natos, guarda las esperanzas embrionarias que todavía no sabemos que tenemos. Esa dama oscura es la que atraviesa con nosotros la noche de los finales y de la muerte. Nos enseña a rendirnos y camina a nuestro lado en la penumbra de la otra orilla hasta conseguir en el atisbo la llave de nuestro miedo. Es por eso que no nos vamos de la faz de la tierra, permanecemos adormecidos por miedo a encontrarnos en el purgatorio dantesco con la clave de la existencia. Quedarnos anclados en nuestro lamento no es la opción acertada, tal vez&amp;hellip;pero no somos capaces de salir del laberinto. Mejor lo conocido aunque tedioso que lo desconocido tal vez maquiavélico, tal vez amoroso... Sutil la danza entre ambos colores, <span> </span>luz o ausencia de. La vida es la miscelánea <span> </span>de los matices grises, espectros que anhelan la chispa de los natos, a veces de los muertos en vida. Espectros que de forma subrepticia osan robar cuerpos donde subsistir por miedo a lo desconocido. No fluir en el ascenso del que hablan los profetas que no volvieron. Es condición humana, por ser consciente, el miedo. Decía el estoico Epícteto: &amp;ldquo;no hay que tener miedo de la pobreza ni del destierro, ni de la cárcel, ni de la muerte. De lo que hay que tener miedo es del propio miedo&amp;rdquo;. El mero hecho de morir, es un acto frío. El<span>  </span>calor que te arropa en vida, por estar cerca de otros humanos, es un fútil ardid. <span> </span>La esencia<span>  </span>del engaño es el fervor que nos arropa al vivir entre la supuesta multitud filantrópica. Al final del viaje sólo queda el temor, el silencio al partir, la soledad que alberga el tránsito hacia lo desconocido. Esa soledad no es más que el retiro. El desapego de las obsesiones innatas a cada uno de nosotros. En el funeral no se llora por el muerto, sino por el que se queda preso de sus ofuscaciones. Por uno mismo.</font></p><p><font face="Times New Roman" size="3"><em><span>Iolanthe ©<br /></span></em></font></p></span>	
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<title>Dueño de tus actos</title>
	<link>http://iolanthe.blogia.com/2006/040801-dueno-de-tus-actos.php</link>
		<description>A quién madruga, Dios le ayuda.- Algún componente de la alta aristocracia o alto ejecutivo inventó tal frase. Aunque con los siglos que debe tener dicho refrán, sería el dueño de un castro feudal o similar el...</description><comments>http://iolanthe.blogia.com/2006/040801-dueno-de-tus-actos.php#comments</comments>
	<pubDate>Sat,  8 Apr 2006 11:11:00 -0500</pubDate>
<category>reflexiones</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://iolanthe.blogia.com/upload/20060408111116-pamela.jpg"  class="center" alt="20060408111116-pamela.jpg" /><p><font face="#mce_temp_font#">A quién madruga, Dios le ayuda.- Algún componente de la alta aristocracia o alto ejecutivo inventó tal frase. Aunque con los siglos que debe tener dicho refrán, sería el dueño de un castro feudal o similar el que dijo tal chorrada. Sí, un individuo que no sabe lo que es madrugar pero vive a costa de los que madrugan, ése lo inventó. El que madruga más bien piensa que no le ayuda ni Dios. Se levanta muy temprano para laburar, acaba la jornada y marcha a casa para dormir y después se levanta temprano para laburar y laburar hasta crujir.<br /><br />Me pregunto si somos dueños de nuestros actos. Pongo un ejemplo escatológico, es de lo que más sé, no voy a poner ejemplos de números primos que ya soy yo bastante prima, una de esas que madruga. Somos esclavos hasta de nuestros instintos más primarios. El patrimonio fecal que ocupa nuestros intestinos cuando se le place nos ordena la evacuación. La panza si tiene hambre ordena alimentarse y las neuronas si están cansadas nos mandan a la cama a dormir. Obedecemos a nuestras tripas, a los padres, a la pareja, al estado&amp;hellip;somos esclavos. Si tratáramos de ir en contra de todos ellos, no seríamos más que un pequeño vector desorientado, diferente sentido, misma dirección, causa- efecto, acción-reacción&amp;hellip;prefiero ser un cuanto de energía y saltar a otra repisa de la estantería, salir de ese karma asfixiante.<br /><br />Los adolescentes se inician en eso de pertenecer a un grupo, a una tribu urbana (no citaré ninguna porque ahora las desconozco, me quedaron atrás y prefiero no saber), la necesidad de aceptación por parte de los demás deja atrás la búsqueda de tu propia identidad como individuo. Se llega a la conclusión de perder la esperanza de ser uno mismo, comienza la conducta perpetuamente alienante, condición humana.<br /><br />Los actos rutinarios son propios de nuestra autoría&amp;hellip;dudo que cuando yo me acerco a ver el precio de un producto en el supermercado, venga un personaje a interesarse en ese mismo producto. Si unos minutos antes pasó por allí y no le presto la más mínima atención, porqué ahora que tengo yo el producto en la mano viene, porque es un puto inseguro y claro yo me sé otro refrán, más claro y adecuado para esta sociedad actual&amp;hellip;<br /><br />Donde va Vicente, donde va la gente.</font></p><font face="#mce_temp_font#" /><font face="#mce_temp_font#"><font face="#mce_temp_font#">YRB</font><font face="#mce_temp_font#"> <p><br /></p></font></font>	
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</item><item>
<title>Natura...natura...natura</title>
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		<description>Las verdes hojas  acarician con ternura el rostro del viento,susurran  canciones  con  gracia permanecen en un sueñoel   follaje se amolda a los caprichos de la atmósferasus formas cambian, de acícul...</description><comments>http://iolanthe.blogia.com/2005/123001-natura...natura...natura.php#comments</comments>
	<pubDate>Fri, 30 Dec 2005 19:29:00 -0600</pubDate>
<category>erótico-místico</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://iolanthe.blogia.com/upload/20051230192949-naturanaturanatura.jpg"  class="center" alt="20051230192949-naturanaturanatura.jpg" /><h3><span style="color: #006600">Las verdes hojas  acarician con ternura el rostro del viento,<br />susurran  canciones  con  gracia <br />permanecen en un sueño<br />el   follaje se amolda a los caprichos de la atmósfera<br />sus formas cambian, de acículas espinosas a bordes redondeados y suaves al tacto<br />Los angostos bosques de hayas,<br />cubren de trémulas luces sus sendas <br />y hacen que miremos hacia nuestro interior,<br />hacen que descubramos quienes somos<br />pues, las amplias hojas de los árboles<br />cubren nuestra mirada,para que<br />veamos nuestro corazón.<br />El siseo del follaje por el viento,<br />hipnotiza nuestros pensamientos,<br />canaliza los pasos que nos llevan al<br />ensimismamiento,aún a nuestro pesar.<br />Al mirar hacia dentro,ayudamos a que fluya la luz de nuestro alma<br />hacia GAIA, hacia el resto del universo,<br />por fin nuestro ego sirve para resurgir el prana del mundo.<br />Es tal mi gozo, que mis lágrimas caen como cristales sutiles al fondo del río <br />y se funden con los cantos que allí yacen.<br />Es tal mi dolor, que las llamas de la pasión me envuelven en un lamento y me llenan de sinrazón.<br />YRB</span><br /></h3>	
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</item><item>
<title>LA ROCA</title>
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		<description>        Estaba sentada en una roca, contemplando lo maravillosa que puede ser la naturaleza, pensando en la energía que me transmite, en lo que llena mi cuerpo de vida.     Allí rep...</description><comments>http://iolanthe.blogia.com/2005/122902-la-roca.php#comments</comments>
	<pubDate>Thu, 29 Dec 2005 19:00:00 -0600</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://iolanthe.blogia.com/upload/20051229190039-laroca.jpg"  class="rightenm" alt="20051229190039-laroca.jpg" /><span><p><font face="Times New Roman" size="2"> </font></p></span><span><p><font face="Times New Roman" size="2"> </font></p></span><font face="Times New Roman"><span><span><font size="2">      </font></span></span><span>Estaba sentada en una roca, contemplando lo maravillosa que puede ser la naturaleza, pensando en la energía que me transmite, en lo que llena mi cuerpo de vida.<br /></span></font><span><font face="Times New Roman"><span>     </span>Allí reposé, permanecí tumbada posiblemente unos minutos o una eternidad.<br /></font></span><span><font face="Times New Roman"><span>     </span>Mis pensamientos fluían de forma que desaparecieron poco a<span>  </span>poco y quedé atrapada en la consciencia y la intraconsciencia, o tal vez la supraconsciencia.<br /></font></span><span><font face="Times New Roman"><span>     </span>Allí yacía mi cuerpo y mi mente, pues era mi espíritu<span>  </span>el<span>  </span>que revoloteaba por encima de mí ser y contemplaba mi rostro, mi frágil cuerpo. Escuche el silencio de la roca, el susurro del aire. Despertaba el alma de aquella roca y me abrazaba, su textura comenzó a ser delicada y mullida. Abrazó mi cuello y mis brazos, sopló<span>  </span>mis rizos y mimó mis pechos con caricias embriagantes que destilaban el perfume de los líquenes y musgos que allí compartían siglos de convivencia. Sensaciones extrañas me abarcaban, mis deseos eran pudorosos por una parte y por otra no quería más que gozar y amar a esa roca palpitante, giré mi cuerpo y abrazé aquella mole, de forma que ella misma menguó para ser querida por un instante. Sentí entre mis piernas el fuego que no podía distinguir si era mi calor o el de la roca amiga, que también sentía igual que yo ahora. Mi ombligo se fusionó con la mole de forma que mi cuerpo tembló de pasión. La energía, la excitación era tal que mis pezones se endurecieron de forma que se convirtieron enroca, mimetizaron su deseo, que era el mío propio. Mis flujos inundaron los líquenes y musgos, los cuales se embebían en la fuente que era yo, gozosos del elixir me acunaban y entrelazaban sus esporas con mi pubis, succionaron mi vulva con tal ternura, que de mis ojos brotaron lágrimas entrecortadas de placer, de amor, de gozo milagrosos que quise perpetuar en mi mente.<br /></font></span><span><font face="Times New Roman">Me sentía anhelada, deseada hasta límites que no eran tales, besé todos los mapas y caras de aquella roca, sus cornisas, sus salientes, mis pechos gozosos se introducían en las <br /></font></span><span><font face="Times New Roman">concavidades de aquella tierna roca, me entregaba a ella de tal forma que fuimos una en aquel instante, me abandoné a tal encanto y permanecí horas o días hasta despertar y mirar, entonces comprendí. <br /></font></span><span><font face="Times New Roman">La diosa madre acunaba mi ser, como diosa que yo era y que soy me fundí en la roca y fuimos un sólo ser, mi tesoro allí permanecerá siempre&amp;hellip;<br /></font></span><span><font face="Times New Roman">YRB<br /></font></span>	
]]></content:encoded>
</item><item>
<title>SUTILES DIPTEROS</title>
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		<description>Si, así de libre y salvaje yo me siento en natura. Ser que fluye al respirar tanta belleza, donde el goce es confundir la identidad del ser humano con las armas poderosas del frondoso bosque, en ocasiones, del monte bajo, aunque lleno de elixi...</description><comments>http://iolanthe.blogia.com/2005/122901-sutiles-dipteros.php#comments</comments>
	<pubDate>Thu, 29 Dec 2005 12:52:00 -0600</pubDate>
<category>erótico-místico</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://iolanthe.blogia.com/upload/20051229125231-lady-blue.jpg"  class="right" alt="20051229125231-lady-blue.jpg" /><strong><em><span><font size="2">Si, así de libre y salvaje yo me siento en natura. Ser que fluye al respirar tanta belleza, donde el goce es confundir la identidad del ser humano con las armas poderosas del frondoso bosque, en ocasiones, del monte bajo, aunque lleno de elixires, en otros momentos, que obnubilan nuestras mentes cuando yacemos a la sombra de un quercus milenario. Allí permanecemos, acompañados de aquellos tortuosos y habituales dípteros de una siesta de verano. Son sutiles con nuestras más íntimas esencias, gracias a aquellos molestos y persistentes seres, empezamos a apreciar nuestro cuerpo, nuestras dotes, lo que una vez se nos dio para camuflarnos en Gaia con tantos otros, si, así es, para disfrutar de las esencias, toques, roces y energías más sutiles, que según como vibremos, así ayudarán a alcanzar el vuelo a nuestra mente y corazón. <br /></font></span></em></strong><strong><em><span><font size="2">Cierra los ojos y entorna los pensamientos, deja que avance la calma y escucha a tu cuerpo, ¿que acontece en aquel espacio?<br /></font></span></em></strong><strong><em><span><font size="2">Revoluciona otros espacios en otros tiempos y otros yoes, la llama violeta elevada, aquí es fuego, cándido y cauteloso, pues miradas ávidas de otros pequeños seres son golosas para con tus dulces gemidos que no esconden más que recuerdos de otros momentos, también cautelosos y llenos de poder. Emprende el vuelo en ese momento atorado de candor, ríos colman la sed de tu cuerpo, naufragan los delirios de narcisismos, ecos de excitación en otros lares y otros tiempos, en los que no conocíamos el goce eterno.<br /></font></span></em></strong><strong><em><span><font size="2">El Sadami entró por la puerta de atrás, se coló, nos sorprendió, como todo lo bueno, abrimos los brazos, lo acunamos y vivió para y con nosotros, en el momento que aprendimos a amarnos.<br /></font></span></em></strong><strong><em><span><font size="2">YRB<br /></font></span></em></strong>	
]]></content:encoded>
</item><item>
<title>LO QUE MUEVE EL MUNDO</title>
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		<description>¿Os habéis preguntado alguna vez que es lo que mueve el mundo? Podríamos pensar en lo que se nos muestra en los medios de información día a día, ¿o deberíamos decir medios de desinformaci&amp;o...</description><comments>http://iolanthe.blogia.com/2005/122201-lo-que-mueve-el-mundo.php#comments</comments>
	<pubDate>Thu, 22 Dec 2005 14:29:00 -0600</pubDate>
<category>reflexiones</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://iolanthe.blogia.com/upload/20051222142848-la-luz-del-deseo.jpg"  class="center" alt="20051222142848-la-luz-del-deseo.jpg" /><em><span><strong>¿Os habéis preguntado alguna vez que es lo que mueve el mundo?<br /></strong></span></em><em><span><p> </p></span></em><em><span><strong>Podríamos pensar en lo que se nos muestra en los medios de información día a día, ¿o deberíamos decir medios de desinformación?<br /></strong></span></em><em><span><strong>A aquellos que creen manejar los hilos del mundo local, les interesa desviar nuestra atención, para no cumplir nuestro cometido, el porqué un día del cielo, como semillas estelares, decidimos acudir aquí al servicio de nuestra querida Gaia, para traer un mensaje o una acción.<br /></strong></span></em><em><span><strong>¿Qué es lo que mueve el mundo, el cosmos, el universo?<br /></strong></span></em><em><span><strong>El Amor. El amor es la fuente de la que bebe la luz, de la que beben todas las fuentes, es la unidad. El amor es universal, se amolda al dios que venera el hombre, a la madre, al amante, al amigo...La conciencia es retenida en el día a día, en el dios que nos atrapa, por el que renunciamos con vergüenza a amar desde la libertad, desde el goce, desde la emoción, por el que renunciamos a ser nosotros cuando nos aleja de la matriz que crearon los que nos manejan.<br /></strong></span></em><em><span><strong>El amor no se obtiene del azar, como algunos osan pensar, no se adquiere, ni es condicional, el amor es, se vive, se respira.<br /></strong></span></em><em><span><strong>Cuando actuamos por amor, desde el corazón, desde la compasión, recibimos maya duplicado, esa fuerza vital que aborda nuestro espíritu, nuestro cuerpo, inunda nuestro planeta con la lluvia de la ilusión, por expansión esa gracia abarca el cielo, la tierra, las estrellas y el universo. Es maya-amor-ilusión lo que mueve la existencia.<br /></strong></span></em><em><span><strong>Luz violeta para vuestros corazones<br /></strong></span></em><em><span><strong><p>YRB </p></strong></span></em>	
]]></content:encoded>
</item><item>
<title>DISPERSIONES DE UN LEVANTE CUALQUIERA</title>
	<link>http://iolanthe.blogia.com/2005/121802-dispersiones-de-un-levante-cualquiera.php</link>
		<description>Una mañana más se asoma el sol por los rascacielos de taitantos pisos, eso quiere decir que los domingueros vienen como los pastores a Belén. En fila india se asoman las sombrillas, ¡que miedo! vienen los cocodrilos. Parece...</description><comments>http://iolanthe.blogia.com/2005/121802-dispersiones-de-un-levante-cualquiera.php#comments</comments>
	<pubDate>Sun, 18 Dec 2005 15:50:00 -0600</pubDate>
<category>humorirónico</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://iolanthe.blogia.com/upload/20051218155034-benidorm-intro.jpg"  class="center" alt="20051218155034-benidorm-intro.jpg" /><span><em>Una mañana más se asoma el sol por los rascacielos de taitantos pisos, eso quiere decir que los domingueros vienen como los pastores a Belén. En fila india se asoman las sombrillas, ¡que miedo! vienen los cocodrilos. Parecen desgastados ya, el plástico de las colchonetas es lo que tiene. A esta civilización le quedan dos días, os lo digo yo.<br /></em></span><span /><span><span><em>Ya están aquí; ojala quemara yo que rabiara, ojala viniera el viento del norte y me enviara lejos hacia las calas, aunque pronto esos secuaces domingueros lo descubrirían y vendrían a por mí. No sé si es magnetismo lo que sienten esos urbanitas o es que disfrutan pisándome.<br /></em></span><span /><span><span><em>Y ahora el invento de las esculturas de arena. Parezco mortadelo, todo los días una parte de mi al lado del paseo marítimo. Todos mirándome con cara de tontos dependiendo de si soy Conan el Bárbaro o la Sofía Loren. Os confieso que disfruto cuando me transformo en Poseidón, ¿quién no fantasea alguna vez?<br /></em></span><span /><span><span><em>Echan unas míseras monedas a mis faldas, el escultor recoge el chiringuito y<span>  </span>marcha al burguer de la esquina.<br /></em></span><span><p> </p></span><span><em><span>Mañana ¿Dónde posaré?, ¿quién seré?, ¿saldrá el sol?, ¿exterminarán a los domingueros</span>?<br /><span><span><span><span><p> </p></span><span><em>YRB<br /></em></span></span></span></span></em></span></span></span></span>	
]]></content:encoded>
</item></channel></rss>