Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos…
Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos…
Que los huesos del hombre los entierran con cuentos…
Y el miedo del hombre
Ha inventado todos los cuentos.
Yo sé muy pocas cosas, es verdad.
Pero me he dormido con todos los cuentos…
Y sé todos los cuentos.

LEON FELIPE (1884)

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La mandrágora

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     Un día, no muy lejano, en un libro de hechizos amorosos encontré la clave, descubrí el mediador de deseos de amor y fertilidad, lo que se puede llamar las semillas del amor. Si, para ti el premio, lo has acertado, aquella planta que dice semejar un hombre, aquella planta de otros tiempos de brujas y de ensueños, la mandrágora.
     
    

     No sé donde estoy, parece una cueva, cuya entrada se oculta tras unos helechos que jamás había visto antes. Atisbo desde aquella oculta matriz que me acuna, la luz en su dulce boca. Me acerco, la natura roza mis brazos con sus verdes y rizados plumajes. Salí de la oquedad, la claridad del día era poco común, el juego de las irisaciones cuya procedencia no tenían respuesta, cegaban mis ojos. Era ella, allí estaba, la mandrágora officinarum,  la codiciadamente buscada y esta vez hallada, por mi. Me senté frente a ella y la observé, la interrogué, y con una mezcla de miedo y excitación, la roce o más bien la goce cuando atrapó mi corazón.
    De repente pasó la dama noche con la guadaña por allí, se me llevaron las ánimas, mi destierro llegó, marché a un monte, desnuda, con las manos llenas de tierra, barro entre las uñas. El ensimismamiento menguó al otear desde aquella loma, a lo lejos, un vestigio de vida. Corriendo llegué al encuentro, pero según me acercaba, vislumbré un extraño ser. Quedé paralizada, al ver allí caído a un hombre, cuyas piernas no eran más que un tubérculo, una raíz, ser indefenso, enigma de mi creación. Me arrodillé, apoyé su cabeza entre mis pechos y le di mi calor, ahora ya su aliento. Lo rocé o más bien lo gocé cuando atrapó mi corazón.
   
    Vino a mí  la semilla del amor, el eco de mi deseo se transmutó en aquellos ojos que lo entregaron todo con sólo entornar su mirada.   

 

 

YRB

 

16/12/2005 13:10 Autor: yolanda. #. Tema: erótico-místico.

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Autor: miriam

hoy me ha pasado algo lindo iole, ya te contare.
Pero me paso ahora esto lindo tambien de encontrarme con la historia de la mandrágora y si la había leido antes en tus escritos ya no la recordaba..pero creo que no.
y es extraño eso.
Y tan bello.
Como para esperar que si existiera no?
o que existiera algo en este mundo a que le pudieramos dar ese nombre y ese significado.
jaaa ya sabes...
siempre sueño.
es una condicion de mi poco razonable naturaleza.
un besooooooooooo
m.

Fecha: 01/05/2006 09:26.


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